¿Estás Pensando en Tener un Perro de Asistencia? Consideraciones Clave Antes de Tomar la Decisión
- Paola Ramos
- hace 6 días
- 3 Min. de lectura

Un perro de asistencia puede transformar vidas. No solo brinda apoyo físico, emocional o médico, sino que también puede devolver independencia y seguridad. Pero antes de tomar la decisión de tener uno, es fundamental conocer lo que realmente implica este compromiso. Más allá de los beneficios, adquirir y formar un perro de asistencia conlleva
una inversión importante de dinero, tiempo y responsabilidad a largo plazo.
Costo Inicial: La Inversión Comienza con el Cachorro
Todo comienza con la selección del cachorro, y esta etapa ya requiere de una inversión considerable. Un perro de asistencia no puede ser cualquier perro; debe provenir de un criadero ético que garantice una buena genética, temperamento estable y salud comprobada. El costo de un cachorro adecuado suele oscilar entre 30,000 y 60,000 pesos mexicanos, dependiendo de la raza.
Es importante evitar los criaderos de dudosa reputación o la adquisición impulsiva, ya que las fallas genéticas o problemas de comportamiento pueden poner en riesgo todo el proceso de formación.
Costo de Mantenimiento y Formación Especializada
Formar un perro de asistencia no es simplemente pagar un curso de obediencia. Se trata de un proceso especializado, intensivo y personalizado que puede durar entre año y medio y dos años.
Durante este tiempo, el perro requiere:
Alimentación de alta calidad
Cuidados veterinarios preventivos y especializados
Material de entrenamiento, equipo y enriquecimiento ambiental
Entrenamiento diario con un profesional calificado
El costo del entrenamiento especializado, más los cuidados básicos, suele rondar los 10,000 pesos mensuales, aunque puede variar según la zona, el entrenador y las necesidades del perro. Esto significa que el costo total de formar adecuadamente un perro de asistencia puede superar fácilmente los 200,000 pesos mexicanos.
Tiempo de Formación: Un Proceso Largo y Sin Atajos
Uno de los mayores errores es pensar que el proceso puede acelerarse o que existen escuelas donde uno simplemente “compra” un perro ya entrenado. No es así. La formación de un perro de asistencia toma tiempo y no hay atajos confiables.
En el caso de escuelas formales, el perro generalmente vive durante ese año y medio o dos años con el entrenador o en instalaciones especializadas. Esto se debe a que el ambiente controlado y la convivencia diaria con el formador son esenciales para garantizar una educación sólida y estable.

¿Y si Quiero Entrenar a Mi Perro o Adoptar Uno?
Es común que algunas personas quieran entrenar a un perro que ya tienen o adoptar uno y convertirlo en perro de asistencia. Si bien esto es posible en algunos casos, es importante saber que:
Se deben realizar pruebas de temperamento para evaluar si el perro tiene el perfil adecuado.
Si es candidato, el proceso de entrenamiento será exactamente el mismo: año y medio a dos años de trabajo intensivo.
El perro deberá vivir con el entrenador o en un entorno controlado durante ese tiempo. No es un proceso que se logre con clases esporádicas ni con sesiones semanales.
Este no es un camino para improvisar. Tampoco existe una “certificación” rápida que convierta a cualquier perro en un perro de asistencia. Se requiere rigor, consistencia y experiencia profesional.
Compromiso a Largo Plazo
Un perro de asistencia es un compañero de trabajo y vida. Requiere cuidados continuos, visitas regulares al veterinario, alimentación de calidad, y un seguimiento constante de su entrenamiento incluso después de terminar su formación inicial.
Además, hay que considerar que, como todo ser vivo, en algún momento se retirará de su función, y será necesario planear su retiro con dignidad y, posiblemente, iniciar de nuevo con otro perro.
Conclusión
Tener un perro de asistencia puede mejorar tu vida de manera profunda, pero no es una decisión que deba tomarse a la ligera. Involucra una inversión económica considerable, un compromiso de tiempo prolongado y una gran responsabilidad emocional y práctica.
Antes de comenzar este camino, infórmate, asesórate con profesionales y asegúrate de estar listo para asumir todo lo que implica esta decisión. La recompensa es enorme, pero también lo es el compromiso.